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De Global Teacher a Director of Operations: el recorrido de Michelle López en Bridge

Michelle López, Director of Operations en Bridge, representando el crecimiento profesional y el liderazgo interno dentro de la organización.

El recorrido de Michelle López en Bridge es un reflejo claro de la cultura que la empresa busca construir: crecimiento interno, aprendizaje continuo y confianza en las personas. Hace seis años llegó a Bridge como teacher y hoy asume el rol de Director of Operations, liderando una de las áreas clave para el desarrollo sostenible de la organización.

Ha sido un recorrido muy enriquecedor, con mucho aprendizaje y una evolución bastante natural de responsabilidades, comenta Michelle. 

Cada etapa, explica, la fue preparando para la siguiente, permitiéndole ampliar progresivamente su mirada, desde la experiencia directa en el aula hasta una visión estratégica de la operación. 

Del aula a la estrategia: una mirada integral del journey 

Comenzar como teacher fue un punto de partida fundamental. Esa experiencia le permitió entender de primera mano lo que implica aprender un idioma mientras se trabaja, así como el impacto real que tiene el acompañamiento en el proceso de los learners. 

Más adelante, su paso por Customer Success y roles estratégicos como Chief of Staff le dio una comprensión profunda de cómo se diseñan experiencias, procesos y formas de comunicación que sostienen ese aprendizaje en el tiempo.

Hoy, esa combinación me permite liderar la operación con una mirada mucho más amplia: entender qué necesitan los equipos para hacer bien su trabajo y, al mismo tiempo, qué esperan nuestros clientes y learners en cada etapa del journey”, señala. 

Operaciones como eje de coordinación y consistencia 

Asumir el rol de Director of Operations en este momento responde directamente al crecimiento de Bridge. Para Michelle, operaciones cumple hoy un rol clave: conectar equipos, alinear procesos y asegurar consistencia en la experiencia que reciben learners y clientes

Las prioridades para este inicio de año están claras: mantener altos estándares de calidad, fortalecer la personalización de los programas e impulsar la innovación, tanto en contenidos y tecnología como en la forma de trabajar internamente. Todo esto con una mirada de largo plazo y foco en crecer de forma sostenible. 

Experiencia y satisfacción llevadas a decisiones concretas 

El foco en la experiencia no se queda en lo conceptual. Desde operaciones, se traduce en decisiones diarias que impactan directamente en cómo viven los learners y los clientes sus programas de aprendizaje. Esto implica revisar procesos, flujos de trabajo y puntos de contacto para asegurarse de que cada interacción sea clara, consistente y aporte valor real. 

Más que reaccionar ante problemas, el trabajo operativo busca anticiparse: identificar fricciones antes de que escalen, simplificar aquello que genera carga innecesaria y facilitar el trabajo de los equipos para que puedan enfocarse en acompañar mejor a learners y empresas.

No se trata solo de eficiencia operativa, sino de asegurar que la experiencia sea consistente, cuidada y positiva en cada punto de contacto, explica Michelle. 

Cada ajuste, por pequeño que parezca, se evalúa según su impacto real en la experiencia. La satisfacción no es un indicador aislado, sino una consecuencia directa de decisiones bien pensadas y alineadas con el propósito del programa. 

Empezar bien desde Q1 marca la diferencia 

Un buen inicio permite construir hábito, continuidad y progreso sostenido en el aprendizaje de idiomas. En programas de idiomas, el “enganche” inicial es clave: cuando el arranque no es claro o no logra generar tracción, el aprendizaje tiende a fragmentarse y perder fuerza con el paso de los meses.

El primer trimestre marca el ritmo de todo el año. Cuando los programas de aprendizaje parten con claridad y foco desde Q1, es mucho más fácil construir hábito y sostener el progreso en el tiempo”, explica Michelle. 

Desde operaciones, el apoyo a RRHH y a los equipos internos se da a través de una planificación clara desde el inicio del año, orientación para elegir la solución adecuada, un onboarding bien estructurado y un acompañamiento cercano desde Customer Success y Account Managers. El objetivo es que los programas partan bien desde el primer trimestre y se mantengan alineados con los objetivos de la empresa a lo largo de todo el año. 

Escalar sin perder lo humano 

A medida que Bridge crece, uno de los grandes desafíos es escalar la operación sin perder el componente humano que caracteriza la experiencia de aprendizaje. El crecimiento trae más programas, más learners y más complejidad, pero también exige cuidar aquello que hace la diferencia en el día a día. 

Para Michelle, la tecnología cumple un rol clave en este proceso, siempre que se utilice como un habilitador y no como un reemplazo de las personas. Automatizar tareas, ordenar información y optimizar procesos permite liberar tiempo y energía para lo más importante: el acompañamiento pedagógico y humano.

La usamos para optimizar procesos y reducir carga operativa, para que teachers y equipos puedan enfocarse en lo que realmente marca la diferencia: el feedback, la personalización y el rol de guía, señala. 

De esta forma, escalar no significa estandarizar en exceso, sino construir estructuras que permitan sostener una experiencia cercana, flexible y relevante incluso a mayor escala. 

Un nuevo comienzo con la experiencia como eje 

Este nuevo rol representa, tanto para Michelle como para Bridge, una evolución hacia una operación más integrada y estratégica, donde la experiencia se convierte en el eje articulador de las decisiones. No se trata solo de coordinar equipos, sino de asegurar que todos los esfuerzos apunten en la misma dirección. 

Para las empresas que trabajan con Bridge, esto se traduce en programas de aprendizaje mejor ejecutados, con mayor claridad desde el inicio, acompañamiento constante y capacidad de adaptación a lo largo del año. Una operación sólida permite que la estrategia se materialice en acciones concretas y resultados sostenibles.

Seguimos comprometidos con acompañar ese proceso en cada etapa, combinando estrategia, cercanía y excelencia operativa, concluye. 

Personas que crecen, impacto que se multiplica 

En Bridge creemos que el crecimiento de nuestros colaboradores es una parte fundamental de la experiencia que entregamos a nuestros clientes. Acompañar el desarrollo profesional de personas como Michelle, reconocer su recorrido y confiar en su evolución dentro de la organización nos permite construir equipos más comprometidos, con una comprensión profunda del aprendizaje, de nuestros programas y de las necesidades reales de quienes trabajan con nosotros. 

Esta mirada se traduce en operaciones más sólidas, decisiones mejor alineadas y un acompañamiento más cercano para nuestros clientes. Porque cuando las personas crecen dentro de Bridge, también crece la calidad del impacto que generamos en cada programa de aprendizaje.

Descubre más relatos que reflejan cómo el equipo Bridge impulsan el aprendizaje con propósito en Bridge aquí.

Camila Tumba

Nacida y criada en Chile, Camila es Marketing Specialist en Bridge. Ve en las palabras una poderosa herramienta para transformar la manera en que las personas se conectan y perciben el mundo. Su pasión por los idiomas y la comunicación se une para crear contenido que conecte con la audiencia de Bridge. Fuera del trabajo, la encontrarás explorando nuevos mundos a través de la lectura, los viajes o disfrutando de una buena película.