Para muchos profesionales, el deseo de mejorar su inglés está presente, pero llevarlo a la práctica no siempre es sencillo. Las exigencias del trabajo, el teletrabajo, las reuniones imprevistas y las responsabilidades personales suelen dejar poco margen para sostener un proceso de aprendizaje constante. En ese contexto, encontrar una alternativa que se adapte a la rutina diaria se vuelve clave para avanzar de verdad.
Ese era el escenario de Héctor Amestica, Analista de Comercio Exterior en MTS, antes de comenzar su experiencia con Bridge y su programa BridgeConnect. Aunque tenía la motivación para mejorar su nivel de inglés, la falta de tiempo y la rigidez de los formatos tradicionales hacían que su progreso fuera más lento de lo que esperaba.
El desafío: avanzar en inglés sin un horario fijo
Antes de usar BridgeConnect, una de las principales dificultades que enfrentaba Héctor era encontrar tiempo para practicar inglés de manera constante.
“Entre las responsabilidades laborales y personales, se hace difícil coordinar horarios fijos para asistir a clases presenciales o incluso para participar en sesiones online con horarios rígidos”, explica.
Esta falta de flexibilidad provocaba que su práctica fuera esporádica y poco integrada a su día a día. Al no tener contacto frecuente con el idioma, ni en su entorno laboral ni personal, sentía que el avance era lento y que le costaba mantener continuidad en el aprendizaje.
La flexibilidad como facilitador del aprendizaje
El cambio llegó con la flexibilidad que ofrece BridgeConnect. Poder elegir los días y horarios de las clases, tanto durante la semana como los fines de semana, fue determinante para integrar el inglés a su rutina.
“La flexibilidad de horarios fue clave para poder integrar la práctica de inglés en mi día a día”, comenta Héctor.
Esta posibilidad le permitió adaptar las sesiones a sus jornadas de teletrabajo y a otras actividades laborales y personales, evitando uno de los problemas más frecuentes que enfrentaba antes: perder clases por incompatibilidad de horarios. Con mayor control sobre su agenda, el aprendizaje dejó de ser una fuente de estrés y pasó a ser parte de su planificación semanal.
Más constancia, más confianza
La flexibilidad no solo facilitó la asistencia, sino que tuvo un impacto directo en su constancia y progreso.
“Gracias a esta flexibilidad, logré mantener una mayor constancia en la práctica del idioma”, señala.
Al no tener conversaciones en inglés en su día a día —ni presenciales ni telefónicas—, las clases se convirtieron en su principal espacio de práctica activa. Poder decidir cuándo tomarlas aumentó su frecuencia de exposición al idioma y, con ello, su confianza y fluidez al comunicarse.
Resolver imprevistos sin frenar el aprendizaje
Héctor recuerda una situación concreta en la que la posibilidad de reagendar marcó una diferencia real.
“Tuve que preparar una reunión presencial semanal y ese proceso tomó más tiempo del que había considerado inicialmente”, relata.
Gracias a la flexibilidad de BridgeConnect, pudo mover una clase sin perderla, lo que no solo le permitió mantener la continuidad, sino también quitarse una preocupación adicional en un momento de alta carga laboral. Este tipo de situaciones refuerza la idea de que un aprendizaje flexible es especialmente valioso en contextos laborales dinámicos.
Más allá del idioma: organización y autonomía
Además de mejorar su nivel de inglés, Héctor destaca el desarrollo de habilidades personales clave. Una de ellas es la organización del tiempo.
“El hecho de tener la libertad de elegir cuándo tomar las clases me motivó a planificar mejor mi semana y a ser más disciplinado con mi aprendizaje”, explica.
Junto con ello, también fortaleció su autonomía. Aprendió a identificar sus propias necesidades, a tomar decisiones sobre su proceso de aprendizaje y a buscar activamente las condiciones que le permitieran seguir avanzando.
La mirada de sus profesores: compromiso y progreso constante
El avance de Héctor no solo es visible desde su propia experiencia, sino también desde la perspectiva de quienes han acompañado su proceso de aprendizaje.
Romina Campos, profesora de BridgeConnect, destaca su compromiso y actitud en cada clase:
“Héctor es uno de los mejores estudiantes que he tenido. Cada vez que agenda una clase, sé que va a asistir. Mantiene siempre una actitud positiva y está dispuesto a participar activamente. Se interesa por lo que otros estudiantes tienen que decir y, cuando comete un error, suele autocorregirse. Su pronunciación es muy buena y tiene un rango de vocabulario bastante amplio.”
Desde otra perspectiva, Fawad Habib, también profesor de BridgeConnect, resalta su enfoque y evolución en habilidades clave:
“Héctor es un aprendiz muy comprometido. Durante las clases se mantiene enfocado en las actividades de speaking y listening, y demuestra sus habilidades de comunicación a través de la interacción en vivo con otros estudiantes de distintas partes del mundo. Se adapta rápidamente a los materiales, es puntual, cercano y siempre está dispuesto a aprender más. Entre sus principales logros se encuentran la expansión de su vocabulario, la capacidad de elegir sinónimos, el desarrollo de su pronunciación y la comprensión de frases clave para interactuar profesionalmente en reuniones y presentaciones.”
Estas observaciones refuerzan cómo la constancia, la autonomía y la práctica conversacional sostenida pueden traducirse en avances concretos y visibles, tanto en el dominio del idioma como en la confianza al comunicarse.
Aprender con flexibilidad para crecer profesionalmente
La experiencia de Héctor muestra cómo contar con una solución flexible y centrada en la persona puede marcar una diferencia concreta en el aprendizaje de idiomas. A través de BridgeConnect, Bridge acompaña a profesionales que necesitan desarrollar su inglés sin desconectarse de sus responsabilidades laborales ni personales.
Cuando el aprendizaje se adapta a la realidad del trabajo, y no al revés, se vuelve más sostenible, efectivo y significativo. Apostar por este tipo de experiencias no solo impulsa el desarrollo individual, sino que también contribuye a construir entornos laborales que promueven la autonomía, la organización y el crecimiento continuo.

