Para muchas organizaciones del hemisferio sur, marzo marca el verdadero inicio del año laboral. Aunque el calendario comienza en enero, es después de la temporada de vacaciones cuando se reactivan proyectos, vuelven las reuniones formales, se retoman los comités y se acelera la colaboración con equipos y clientes internacionales.
En ese retorno a la rutina, hay un desafío que suele reaparecer con fuerza, y que no siempre está en el radar de RRHH: el uso del inglés en el trabajo. Durante el verano, el idioma queda en pausa para muchos colaboradores. Al volver a la normalidad, esa pausa se hace evidente.
El “efecto verano” en el uso del inglés
Enero y febrero suelen ser meses atípicos. Hay menos reuniones, agendas más livianas, menor interacción con equipos globales y, en muchos casos, una comunicación más reactiva que estratégica. El inglés se usa menos, especialmente de forma oral.
No es que las personas “olviden” el idioma, pero el músculo del speaking se desentrena. Se pierde fluidez, rapidez mental y, sobre todo, confianza. Cuando el idioma no se practica con regularidad, reaparece la sensación de inseguridad al hablar.

Vuelta de vacaciones: cuando el inglés vuelve a escena
Con el regreso a la rutina, el inglés reaparece de forma abrupta:
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Reuniones con casa matriz
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Presentaciones en inglés
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Llamadas con clientes o proveedores internacionales
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Participación en proyectos regionales
De pronto, colaboradores que se desenvolvían con relativa comodidad sienten que les cuesta intervenir, que necesitan más tiempo para estructurar ideas o que prefieren guardar silencio para evitar errores.
Desde RRHH, esto suele manifestarse de manera indirecta:
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Menor participación en reuniones en inglés
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Más ansiedad frente a presentaciones
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Comentarios como “me falta práctica” o “estoy un poco oxidado”
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Sensación de retroceso, aun cuando el nivel sigue siendo el mismo
No es falta de nivel: es falta de reactivación
Un error común es interpretar esta situación como una brecha de nivel. En realidad, en muchos casos, el problema no es el conocimiento, sino la falta de continuidad.
El inglés, especialmente en su dimensión oral, necesita uso frecuente. Después de semanas de menor exposición, es natural que cueste volver al ritmo. Esto no habla de bajo desempeño, sino de una habilidad que necesita ser reactivada gradualmente. Entender esta diferencia es clave para RRHH, porque define el tipo de respuesta que se ofrece.
El rol de RRHH en el inicio del año laboral
Marzo es un mes estratégico para RRHH se ordenan prioridades, se lanzan planes de capacitación y se definen expectativas para el año. En ese contexto, el inglés suele reaparecer como necesidad urgente.
Sin embargo, partir desde la exigencia o la presión puede ser contraproducente. Cuando las personas sienten que “deberían” hablar mejor desde el primer día, la ansiedad aumenta y la participación disminuye. El foco inicial debería estar en la reactivación, no en la evaluación.
Qué estamos viendo en las empresas
Desde Bridge, observamos que el inicio del año laboral viene acompañado de patrones claros:
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Mayor demanda de espacios de práctica conversacional
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Necesidad de flexibilidad para compatibilizar trabajo y aprendizaje
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Búsqueda de instancias de bajo riesgo para volver a hablar inglés
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Menor interés en contenidos teóricos y mayor foco en uso real del idioma
Las organizaciones que logran una mejor transición post verano son aquellas que entienden el aprendizaje como un proceso continuo, no como una meta inmediata.

Cuatro acciones concretas para fomentar desde RRHH de vuelta de vacaciones
1. Priorizar el speaking por sobre el contenido
El inicio del año es un buen momento para volver a hablar, equivocarse y ganar ritmo. El foco debería estar en la comunicación, no en la corrección perfecta.
2. Ofrecer espacios seguros de práctica
Instancias donde el error no tenga consecuencias ayudan a que las personas vuelvan a participar. La confianza se reconstruye hablando, no estudiando reglas.
3. Integrar el inglés a la rutina, no sumarlo como carga extra
Programas flexibles y adaptables a la agenda laboral tienen mayor impacto que iniciativas intensivas difíciles de sostener.
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4. Acompañar, no presionar
El mensaje importa. Reactivar el inglés como una oportunidad de crecimiento genera más compromiso que presentarlo como una deuda pendiente.
Un nuevo comienzo como oportunidad, no como fricción
El regreso a la rutina laboral después del verano no tiene por qué ser un punto de fricción. Para RR. HH., puede convertirse en una oportunidad estratégica para reconstruir hábitos, reforzar la confianza y alinear el desarrollo del inglés con el ritmo real del trabajo.
Entender que el idioma también necesita “volver a entrar en calor” permite diseñar experiencias de aprendizaje más humanas, sostenibles y efectivas. Al final, no se trata de exigir resultados inmediatos, sino de crear las condiciones para que el uso del inglés vuelva a fluir naturalmente durante el año.
En Bridge entendemos que no existen dos empresas ni dos colaboradores iguales. Por eso, ofrecemos tres programas de formación en idiomas diseñados para responder a las diversas necesidades de las organizaciones modernas. Agenda una reunión con nosotros para conocer cuál programa es el mejor para tu equipo aquí.

