Para cualquier equipo de RRHH que invierte en programas de idiomas, la pregunta de siempre es la misma: ¿cómo sabemos que realmente están funcionando? Ese fue el punto de partida del estudio conjunto entre Bridge y Pearson, liderado académicamente por Nelly Segura, Academic Lead de Curriculum & Instructional Design en Bridge. Conversamos con ella sobre cómo nació el estudio, qué encontraron y qué significa para las empresas que confían en estos programas.
El origen: ir más allá de la percepción
La relación entre Bridge y Pearson viene de años atrás, apoyada en herramientas como Business Partner y la Global Scale of English (GSE). Pero el estudio nació de una conversación puntual con Mike, durante la conferencia IATEFL en Edimburgo.
Detrás había una inquietud que Segura arrastraba desde su rol académico: la asistencia, la satisfacción o la finalización de un curso son datos útiles, pero no bastan para demostrar aprendizaje. A eso se suma que los niveles del CEFR son demasiado amplios para reflejar avances en programas corporativos de corta duración.
“Mi objetivo era construir una visión más completa y rigurosa del impacto de nuestros programas.“
Por eso propuso cruzar datos reales de estudiantes corporativos con distintas fuentes: desempeño digital, evaluaciones de progreso, y la mirada de estudiantes, profesores y representantes de RRHH.
El hallazgo clave: el tiempo importa más que las horas
Uno de los resultados que más sorprendió a Segura —relevante para cualquier área que diseña o presupuesta programas de capacitación— fue que la duración del programa resultó ser el predictor más sólido del progreso, por encima incluso del número de horas de clase o de práctica digital.
“El aprendizaje de una lengua no se produce mediante una solución rápida ni simplemente acumulando horas.“
Para RRHH, esto tiene una lectura directa: programas intensivos pero muy cortos tienden a rendir menos que programas sostenidos en el tiempo, aunque impliquen menos horas por semana. Es un dato útil al momento de definir la duración de una inversión en capacitación.
De la evidencia al diseño de programas
El estudio confirmó que la GSE no debería usarse solo para reportar resultados al final de un curso, sino como un marco que conecta diagnóstico, objetivos, contenido, enseñanza y evaluación desde el inicio.
También reafirmó el camino hacia programas más personalizados, basados en un análisis de necesidades y en los objetivos profesionales concretos de cada estudiante. Esto implica preparar a los profesores para algo más que enseñar contenidos: deben aprender a interpretar evidencia de progreso y ajustar su enseñanza según los datos.
Lo que viene: aprender idioma para aplicarlo en el trabajo
Quizás el punto de mayor interés para RRHH es hacia dónde va esto. El estudio le da a Bridge una base para seguir desarrollando programas hiperpersonalizados y para integrar habilidades profesionales —las llamadas Power Skills— dentro de la enseñanza de idioma. El siguiente paso, adelanta Segura, es conectar de forma más directa el progreso en el idioma con su aplicación real en el trabajo.
Lo que este estudio le deja a Bridge
Al pedirle que resumiera qué significa este estudio para los estudiantes de Bridge, Segura fue directa:
“El progreso de nuestros estudiantes es real y medible, incluso cuando todavía no se refleja en un cambio completo de nivel.“
Una síntesis que también resume el espíritu del estudio: pasar de la percepción a la evidencia, y de la evidencia al diseño de programas más relevantes para las necesidades reales de las empresas y sus equipos.
¿Quieres conocer el estudio completo? Haz clic aquí para revisar todos los hallazgos.
![[B2B] New Blog Post – Detrás del estudio Bridge & Pearson_ una conversación con Nelly Segura](https://bridge.edu/languages/wp-content/uploads/2026/07/B2B-New-Blog-Post-Detras-del-estudio-Bridge-Pearson_-una-conversacion-con-Nelly-Segura.png)
